La proyección internacional de “A Verlas Venir” es tal que ya se ha hecho eco en la auténtica meca del cine cutre y pasado de vueltas: Bollywood.
Lógicamente, en un lugar donde las películas salen como churros copiando y tegiversando argumentos con tan poca piedad como talento, nuestra serie on line preferida no iba a salir precisamente bien parada. Para empezar, los hindúes han preferido tirar de largometraje en lugar de sit-com (tres horas treinta y dos minutos para ser más exactos) y se han cepillado al reparto alegremente, eliminando unos personajes, añadiendo otros y entremezclando a los supervivientes hasta hacerlos casi irreconocibles. Desde luego, cambiar el Ebro por el Ganges no ha sido una gran idea…

(Siddartha Kapilavastu, protagonista del pastiche)
El protagonista que veis aquí, una suerte de Pedro con turbante es el cuarto de ocho hermanos que salen todos en el film. Esto ya de por sí es algo extraño: ¿por qué el cuarto? ¿No se supone que los protagonistas suelen ser los primogénitos o los hijos menores?
El caso es que el tal Siddartha es echado a patadas del trabajo por su jefe, el malvado Alejandro (¡¡¡???), el cual además arrebata a Pedro a su hermana pequeña, Lakhmi (¿Bea?¿Merche?¿Raquel?), de la que ambos están locamente enamorados (¡incesto!). A medida que avance la película, descubriremos que Alejandro no es malo porque sí sino por una especie de estampita de todo a cien que es la reencarnación de no sé qué demonio (perdonen las imprecisiones pero entre el argumento y los subtítulos mal puestos, la historia no hay por dónde agarrarla) que le dice que haga el mal todo el rato cuando no directamente el ridículo (como cuando le pide que se tire sobre una vaca sagrada gritando “Olé, toró, olé, toró“). Morgan, por su parte, brilla por su ausencia. ¿Será la estampita? ¿O tal vez el público hindú no está preparado para alguien como él? ¿Quizás sea uno de los hermanos de Pedro? Misterio.

(Sapphuroja Zemitavani, el actor que hace de Alejandro no es que no dé la talla: es que parece más chungo que un buitre con mal de tripa)
En sus ires y venires por Calcuta, Pedro contará con la ayuda de Raj (¿Diego?), un señor con bigote que se dedica a cantar en karaokes (?), a dibujar tigres (??) y a vender maíz a los peregrinos que se bañan en el Ganges (???). Cada una de sus apariciones suele preceder a un número musical de los cuales la película tiene no menos de una docena a cual más indigesto en el que todos los actores hacen sus pinitos y, por qué no, el bochorno más vergonzoso.

(Pasenadi Vandaca, adlater de Siddarta)
Cuando la película empieza a saturarse de apariciones milagrosas y visiones divinas, la cosa empieza a oler a muy putrefacto y es que, por lo visto, el director decidió emplear “A Verlas Venir” como ambientación para rodar su particular visión de la vida civil de Buda antes de acabar meditando bajo la higuera sagrada. Puestos a desvariar, podría haber empleado Terminator, Godzilla o Reservoir Dogs que el resultado no habría sido muy diferente.
Perdónalos, señor, porque no saben lo que hacen.